La obstrucción nasal dificulta la lactancia e impide que el bebe duerma plácidamente. A menudo, los bebés y los niós sufren resfriados que desencadenan la producción de grandes cantidades de mucosidad. Como todavía no son capaces de despejar la nariz correctamente, y causa un molesto taponamiento que contribuye a la proliferación de virus y bacterias.